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Los chilenos que participaron en el Mongol Rally 2017

Fueron los primeros chilenos en ser parte de esta aventura, donde recorrieron más de 20.355 kilómetros entre Londres y Mongolia.

Pablo González, José María Alonso y Juan Luis Undurraga

El Mongol Rally es conocido por ser “la mayor aventura del mundo“. Es un viaje inigualable donde cualquier cosa puede pasar. Se dio inicio en el 2004 y desde ese momento el número de participantes no ha dejado de crecer cada año. Este empezó como un rally benéfico con solo 6 equipos, de los cuales solo cuatro consiguieron llegar a la meta. Y… ¿en qué consiste? Se trata de comprar el auto más simple, viejo y el que esté en peores condiciones, atravesar entre 15 y 20 países según el recorrido que tú escojas y llegar a la meta: Mongolia.

¿Qué necesitas para participar? Antes de comenzar el rally, cada vehículo participante debe efectuar una donación de 1.000 libras como mínimo ($828 mil pesos), que se destina a proyectos benéficos en Asia y África. Cada auto debe tener al menos un copiloto, un motor de menos de 1200 cc. y más de 10 años de antigüedad. Es muy necesario llevar todo tipo de herramientas, porque la probabilidad de que se te pinche una rueda o le pase algo a tu motor sin saber por qué es casi de un 99%. Debes tener en cuenta que atravesarás lugares inhóspitos, desiertos y carreteras donde el asfalto no será el protagonista.

Entrevistamos a los chilenos que participaron este año, Pablo González, José María Alonso y Juan Luis Undurraga. Les preguntamos sobre sus mejores historias, lo que vivieron y aprendieron, además de algunos consejos para los chilenos que quisieran ser parte de esta experiencia.

– ¿Cuál fue la razón más relevante que los motivó a hacer el viaje?
– Una de las principales razones es recorrer este mundo, conocerlo de primer fuente, sobre todo países que son muy poco comunes para el turismo tradicional. Queríamos enriquecernos de otras culturas, conocer nuevos puntos de vista y probarnos en situaciones límites. Otra motivación importante era saber que somos los primeros chilenos en participar del rally más largo del mundo. De hecho actualmente uno de nuestros principales objetivos es lograr que el próximo año participen varios equipos chilenos.

– ¿De qué manera esta experiencia marcó sus vidas?
– La experiencia nos ha marcado de distintas maneras, pero lo que más importante ha sido el trabajo en equipo y el tener que sobreponernos a situaciones muy adversas. Son muchas las maneras en que una experiencia como esta te lleva a forjar un carácter distinto, obligándote a poner tu mejor cara ante los problemas y a aceptar con tolerancia las diferentes visiones que tiene cada integrante del equipo. Además, conocimos culturas muy distintas desde adentro. De alguna manera existen muchos prejuicios entorno a algunos países y culturas, y conociendo a su gente y su vida, te haces una imagen muy distinta en relación al prejuicio que tenías.

– ¿Cómo fue el proceso para prepararse?
– El proceso de preparación fue distinto para todos, considerando que cumplimos diferentes roles en el rally y que estábamos en distintas realidades personales previo a esta aventura. Pero en general, la principal preparación tenía relación con aprender lo suficiente de mecánica como para poder resolver problemas urgentes, poder defendernos en algunos idiomas para salir de apuros, aprender algo de fotografía y multimedia para poder mostrar nuestra experiencia y juntar la plata que necesitábamos para donar a nuestros benefactores.

El trío de chilenos en la Puerta del Infierno, Turkmenistán.

– ¿Cuál fue el momento más duro que les tocó?
– Mongolia es el último país por el que se pasa, por lo que la mayoría de los autos están bien dañados y “carreteados”. Ahí pasó que íbamos manejando, en gran parte de noche, y pinchamos 3 ruedas, se nos salió el tubo de escape y se salió el parachoques. Teníamos 2 ruedas de repuesto, por lo que cuando pinchamos las 2 primeras y nos quedamos sin repuesto, pasamos por una vulcanización que estaba literalmente en medio de la nada. Nos lograron arreglar sólo un neumático, ya que el otro lo dieron por muerto. Seguimos andando, ahora con sólo una rueda de repuesto, y cuando estábamos a unos 40 km del pueblo al que teníamos que llegar, tipo 2 de la mañana, se nos pinchó una de las ruedas. Todo estaba bien porque nos quedaba una rueda en la parrilla que teníamos arriba del auto, pero cuando nos bajamos para hacer el cambio nos encontramos con la sorpresa de que la rueda de repuesto había desaparecido (probablemente se voló en un camino tan hostil). Tuvimos que sacar el compresor y echarle aire a la rueda pinchada cada 15-20 minutos hasta que logramos llegar al pueblo.

– ¿En quiénes se apoyaron durante el viaje?
En el viaje nos apoyamos todo el tiempo entre nosotros mismos y nuestras familias. Bueno… uno de nosotros en su polola también. En el rally se vive una camaradería impresionante, así que siempre tuvimos la tranquilidad de saber que por los mismos caminos estaban transitando más personas que, en caso de requerirlos, nos habrían apoyado de todas maneras. Aquí queremos destacar al equipo Tavy Stan, de Paraguay, quienes hicieron convoy con nosotros varios miles de kilómetros. Acá la solidaridad siempre se sobrepone a los intereses personales.

– ¿Nos contarían alguna anécdota divertida acerca del viaje?
– Hay muchas. Varias son más divertidas viviendo el contexto en el que estábamos, pero tratando de rememorar una en particular creemos que fue en Rusia. Fue ahí cuando Chile clasificó a la final de la Copa Confederaciones, y decidimos ir desde Londres a San Petersburgo en el auto a ver a nuestra selección. Nos demoramos 48 horas sin parar, salvo a comer un poco y a echar bencina, y llegamos algunas horas antes del partido. Cuando llegamos el prejuicio era que nos encontraríamos con rusos fríos, porque según todo el mundo así eran los rusos. Pero fue todo lo contrario. Para nuestra sorpresa, Chile era una moda en Rusia y en las calles vimos rusos con las poleras de la selección y banderas de Chile, la gente nos abrazaba y cantaba el ce-ache-i cuando sabían que éramos chilenos, nos grababan y nos pedían fotos, hasta unos militares se bajaron de un tanque para sacarse una foto con nosotros. Cuando entramos al estadio nos dimos cuenta que todos los rusos apoyaban a Chile y cada cierto rato cantaban “CHI LEE!”. ¿Quién dijo que los rusos son mala onda?

– En una frase, ¿con cuál se quedan?
– Es triste amar sin ser amado, pero es más triste cagar sin haber almorzado. Broma jaja, es difícil elegir una frase, pero creemos que abrir la mente y tratar de conocer otras culturas con una mirada distinta realmente te puede cambiar la vida.

– ¿Les podrían dar un consejo a las personas interesadas en ser parte de Mongol Rally?
– Si tienen la oportunidad, háganlo. No es una actividad cara para lo mucho que se aprende y se vive. Estamos totalmente abiertos a darles todos los consejos y tips que necesiten, la verdad no se necesita de ninguna preparación en particular para hacer algo así, más que las ganas y mentalizarse en estar un tiempo totalmente fuera de su zona de confort.

– ¿Cuáles fueron los lugares que más te gustaron?
– Cada país, pueblo, ciudad, villa, montaña o desierto tiene algo que lo hace único e increíble. De todas maneras, nos gustaría destacar especialmente la hospitalidad de la gente en Irán, las puertas del infierno en Turkmenistán, la Pamir Highway en Tayikistán, el lago Kaindy en Kazajistán y Mongolia completo. Mongolia es una experiencia que recomendamos vivir luego, dado que existe un gran porcentaje de la población nómade y es una situación que podría cambiar luego. La experiencia de conocer la vida nómada es realmente distinta y enriquecedora.

A la izquierda, el Lago Kaindy, Kazajistán. A la derecha, Mongolia.

– ¿Qué recomiendas si alguien va a algunos de esos lugares?
– En cualquiera de los lugares, recomendamos tratar de conocer gente local y entender su cultura y comportamiento. Abrir la mente al máximo y tratar de absorber lo más posible de las distintas visiones y formas de vida.

– ¿Qué te gustó de cada lugar?
– Todos coincidimos en que la gente es la que hace los lugares. En Chile contamos con paisajes y lugares increíbles, probablemente tenemos el país más bonito del mundo, y no lo decimos solo nosotros, lo dicen prácticamente todos los extranjeros que han visitado Chile. Pero la experiencia que uno vive en un determinado lugar, depende absolutamente de las personas que lo componen. Son las personas las que pueden hacer de un lugar una experiencia extraordinaria e inolvidable.

“Después de diez años de rallies, este puede ser tu momento. Si no quieres descansar, si lo que buscas es estar perdido, pasar miedo y hambre, temer por tu vida, dormir en el suelo, que te piquen todo tipo de bichos y vivir una de las mejores experiencias de tu vida, este es tu viaje”, dicen…

Para conocer más sobre el Rally Mongol, haz click aquí

Pamir Highway

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